Es el momento del año en que muchos jóvenes realizan sus matrículas para elegir con qué formación quieren prepararse para desarrollar su carrera en el ámbito laboral. No hablamos sólo de las carreras universitarias, que también, sino de tener en cuenta toda la oferta educativa actual.

Hay quienes tienen muy clara su vocación y quieren ser ingenieros, policías, fontaneros o técnicos en programación, por poner un ejemplo, pero muchos se encuentran en una encrucijada porque realmente no saben qué es lo que más se adecua a sus capacidades y posibilidades. La escasa difusión de las alternativas a la Universidad, hace que muchos contemplen con recelo la Formación Profesional, antiguos prejuicios, algo que poco a poco se va superando. El detonante de la elección muchas veces suele ser la contraposición entre una más rápida salida laboral o la incerteza de poder aplicar bajo contrato (no ser becario hasta los 30 años) los conocimientos adquiridos.

Con este caldo de cultivo proliferan los artículos y los test para descubrir tus habilidades y talentos y orientar sobre los estudios que más se ajustan a tu perfil. Pero, dentro de la maraña de redacción pseudo técnica con la que quieren disfrazar lo obvio, nos seguimos preguntando, ¿sirven de algo o por el contrario pueden llegar a confundir al que busca respuestas?

test

Si haces un  análisis de tí mismo, no imagino cómo una persona amante de la naturaleza y el deporte, puede decir que le gustan los espacios cerrados, y, si alguien dice que le gusta la investigación, no es que quiera ser químico o trabajar en un laboratorio médico, el espectro es mucho más amplio.  Por otro lado, que seas imaginativo y te guste el arte, no tiene nada que ver con las manos, así que, matricularte en Bellas Artes, no creo que sea lo tuyo, todo es sentido común.

Las orientaciones pueden ser valiosísimas, abrirte a posibilidades que no habías considerado, darte nuevos puntos de vista, hasta descubrirte alguna faceta, pero de ahí a pensar que te proporcionan una respuesta,  definitivamente NO. Además, toda formación lo que hace es construir una perspectiva desde la que “comprendes” el mundo, deja una impronta en tu forma de percibir, de analizar, de desarrollar tu lógica, se convierte en parte de tu personalidad, por tanto, NUNCA, NUNCA es desacertada. Así que, no tengas miedo e identifica lo que te gusta y, si luego resulta que no es lo que esperabas, sigue buscando.

Feliz Verano desde Fundación Verón