No cabe duda, el verano es una época propicia para relajarse y de forma natural bajamos la guardia. Mucho se ha escrito sobre la Seguridad y la Responsabilidad de todos los que participamos en Redes Sociales y, aún plenamente conscientes de que el precio a pagar está directamente relacionado con la privacidad, queda mucho para que realmente tengamos el control de lo que se publica por y sobre nosotros.

Estos son los impresionantes números del uso que hacemos de Internet y de las Redes sociales hoy:

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Nadie está excluído, incluso aquellos que no están o no son activos en Facebook o Instagram o Linkedin o Pinterest o WhatsApp o en la red que os parezca … (por cierto, ¿conocéis a alguien entre 15 y 60 años que no use alguna de ellas?) si se “googlearan” podrían llevarse una sorpresa.  Es verdad que hay muchos, sobre todo entre los nativos digitales, que son conscientes de los peligros, pero que tire la primera piedra el que no haya sido imprudente alguna vez y haya contestado sin pensar “Ok, etiquétame, no pasa nada” o “vale, méteme en el grupo”, sin saber realmente dónde, cómo, para qué, quién va a usar la información y, sobre todo, si la va a rebotar, en qué contexto lo hará.

En condiciones normales ellos nunca subirían información que les comprometiera, una fotografía “corrosiva”, o publicarían datos que puedan dañar su marca personal, pero… ¿y su círculo más cercano? ¿y el círculo de su círculo? Todos estamos conectados. Una fotografía inocente, sacada de contexto, con un comentario malicioso, puede crearte un lío.

No hablamos de la las compras por Internet, que hubo un tiempo en que la gente pensaba que los hackers se iban a comprar una mansión con el dinero que no teníamos, sino del bombardeo de viajes o conciertos alternativos después de que hayas hecho una inocente búsqueda para hacer un regalo o darte un capricho o pura curiosidad, al final llegas a sentirte realmente espiado. Y, en realidad, lo estamos, por eso, la prudencia sigue siendo una máxima para la vida “callejera” o la de “la nube”

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Así que, no te descubrimos la rueda, pero recuerda:

  • No aceptes solicitudes de amistad de desconocidos.

          ¡Ojo! Comparte información sólo con aquellas personas que conoces lo suficiente.

          Se tiende a seguir a quien te sigue y a aceptar solicitudes de contactos de amigos de los que no se sabe nada.

  • Se precavido cuando utilices un ordenador compartido, en bibliotecas, academias, hoteles…
    • Cierra la sesión cuando termines de usarlo
    • No permitas que el navegador recuerde las contraseñas
    • Limita la información
  • Configura correctamente tu privacidad
  • Si el contenido es privado, piénsatelo antes de publicarlo.

Por mucho que lo publiques en grupos cerrados, que se lo envíes a amigos de confianza, etc. acabas de perder el control del contenido. La única manera de asegurarte de no perjudicarte a ti mismo o a terceras personas, es no publicarlo.

  • Por supuesto, no expongas información (datos, fotos, etc…) de otros sin su autorización
  • Cuidado con la localización. No siempre eres tú quien revela esta información. Muchas páginas web incluyen automáticamente tu ubicación en las fotos que subes o en los mensajes que publicas.