Diario 47: Volver a volver

Hace bastantes años Loreto Sesma sacó un libro de poemas, donde relacionaba cada poema con una canción. 

Me lo leí en verano y justo el día que subrayé una frase de una canción mi primo me enseñó un grupo nuevo que a él le gustaba mucho. Era el mismo grupo y la misma canción que había subrayado ese día. Flipamos los dos, desde entonces siempre le hago caso en sus recomendaciones, porque, por lo visto nunca falla. 

El grupo es la MODA y la canción es 1932, preciosa. El año pasado, mientras estaba en Nueva York viviendo mi mejor vida me dijeron que el grupo volvía el Wizink, pedí que me compraran una entrada sin saber que el concierto era con vista a un año. Ahora no queda nada claro. El 28 de febrero, cuando ya haya vuelto de mi sexto viaje a Honduras, podré volver a escuchar esa canción en directo, que ganas. 

Ganas, también, de todo lo que viene este año, ganas de volver a Honduras después de casi dos años sin ir. Ganas de enseñaros más cosas de cómo vamos, nuestras metas, de cómo van los estudiantes en la escuela, de compartir con vosotros todo lo que hacemos y de la importancia de la escuela en la comunidad. De haceros participes de esto, por que lo sois. 

Hemos empezado con muy buen pie y tengo la sensación de que vamos a mejorar y crecer mucho este año, en la escuela hemos dado un pequeño parón en el crecimiento del número de alumnos, este curso contamos con 140. Queremos mejorar bachillerato, queremos que los que se queden con la técnica sea porque de verdad quieren y tienen interés en ella. Y que los que quieran hacer otras cosas que lo digan sin miedo y que podamos tener alianzas fuertes para intentar construir caminos alternativos hacia las ambiciones de nuestros estudiantes. 

De la mano van los proyectos de inserción laboral, donde intentamos que los que forman parte de ellos estén verdaderamente motivados y dispuestos a trabajar en el crecimiento de los mismos. Porque son proyectos verdaderamente ambiciosos, que están creciendo muy rápido en estos últimos años y, siendo sinceros, no es una carga de trabajo a la que estén acostumbrados, y es normal, pero es la que necesitamos para poder mantener la escuela, y es la que deberían de tener como ejemplo a la hora de buscar otros trabajos. 

Arrancamos un año con muchos retos, algunos sueños que llevamos arrastrando (y trabajando) desde que llegué a la fundación en 2022, y que espero poder cerrar y celebrar este 2026. Cinco años más tarde. 

Así que este blog, como en el libro de Loreto, va con esta canción 1932, donde dice: “Volver a volver, saber que no estás y yo nunca estaré, no quiero contar lo mismo que ayer”. Porque podamos siempre contar cosas nuevas, tener más metas que recuerdos, y sentir que cambiamos, avanzamos y mejoramos hacia versiones mejores. Que es uno de los grandes aprendizajes que he tenido con Verón, de la manera más práctica y mucho menos ñoña que este temazo.

Bienvenidos al primer número de Diario de una Voluntaria de 2026. Muy feliz año queridos amigos y lectores.



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