Los Food Truck o restaurantes móviles se pusieron de moda en USA hace unos años, primero sirviendo sólo comida rápida y luego, en algunos, ofreciendo platos cocinados por grandes chefs a los que el reto les pareció sugerente como una forma de difundir su trabajo. Ahora es la rama de hostelería de la Escuela del Vidrio, la que con sus alumnos de último curso, da vida a este nuevo proyecto con doble vertiente: la académica propia de su especialidad y la de adquisición de experiencia y formación en desarrollo de plan de negocios.

Plan de negocios TF

La idea es que se inicie con una cocina sencilla, pero que su menú vaya cambiando y puedan ofrecer platos de cocina internacional, incluyendo también repostería. Los alumnos implicados no sólo cocinarán, sino que también se rotarán los puestos para que tengan experiencias tan diversas como las que comportan la venta, gestión, negociación y coordinación. Tendrán que calcular los costes, comprar, poner los precios, idear su marketing, en definitiva, conocer todas las caras que supone poner en marcha un negocio. Por supuesto, todo es supervisado. Detrás, un equipo hispano – hondureño está ultimando cada aspecto para que esté rodando, nunca mejor dicho, a finales de octubre. Entre ellos está Jorge Crespo. Él realizó un voluntariado promovido por nuestra Fundación durante tres meses el año pasado, impartiendo formación sobre business plan a los alumnos. Desde entonces no ha dejado nunca de colaborar activamente en cada actividad propuesta, con el firme convencimiento de que nada puede fallar. Y tiene razón, si analizamos detalladamente el proyecto, bajo cualquier punto de vista es tan beneficioso para los involucrados como para la comunidad en la que se encuentran.

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Se convierten además en un pequeño motor para los productores locales, quienes les servirán las materias primas. Y, por ejemplo, en caso de que se suministrara mayor cantidad de lo que se pueda consumir, el sobrante pasaría a los frigoríficos de la Escuela del Vidrio para ser
aprovechado en los menús que diariamente sirve la institución.

Si la coordinación y asignación de tareas la realiza Verón, la implementación del negocio es responsabilidad hondureña. A ellos les corresponde la gestión de los permisos, el pago de las tasas, las cotizaciones… todo lo necesario para que la burocracia quede bien resuelta y el negocio sea sostenible.

A Jorge, que se entusiasma cuando habla, le pedimos que ponga un “pero”, que alguno tiene que existir o no le creeremos, y, sí, está 100% seguro del éxito, pero le fastidia la distancia y el tiempo que en Honduras se requiere para completar cada gestión.
En cualquier caso, y aunque no lo necesiten: ¡¡¡SUERTE!!!