Todos somos inteligentes pero no todos tenemos las mismas habilidades, es así de simple. El problema radica en que las diversas inteligencias o los distintos talentos, a no ser que fueras un genio, se han valorado priorizando la facilidad para la lógica, la matemática y la lingüística, mientras se minusvaloraban un montón de cualidades que sin embargo son claves en nuestro día a día. Todo se ha medido aceptando que las pruebas del coeficiente intelectual eran la biblia y la exactitud absoluta hablando de capacidad intelectual, que determinaría la cantidad y la calidad de nuestro aprendizaje. Lo terrible es que se dividió el mundo entre listos y tontos, pero, llegó Howard Gardner y expuso su teoría de las inteligencias múltiples, agrupando nuestras habilidades predominantes en 8 grupos, lo que no quiere decir que no seamos capaces de aprender dentro de las otras, todos estamos dotados para ello, simplemente determina en qué ámbito nos desenvolvemos mejor.

Esta teoría es increíblemente útil para crear programas educativos inclusivos donde TODOS sean realmente valorados y motivados, con programas personalizados. Educar bajo los mismos parámetros, de la misma manera, ignorando las potencialidades de cada uno, es hasta injusto.

Si quieres conocer cual es tu inteligencia predominante, haz este test, no te llevará más de dos minutos,  https://www.proprofs.com/quiz-school/story.php?title=mty0otcxmqqxy7 y, me parece que corroborarás lo que ya sabes de tí, pero además te ayudará a focalizarte sin ambajes en lo que más te gusta, para poder alcanzar la mejor versión de tí mismo. Así la aplicación práctica en el aula de esta teoría se podría resumir en el siguiente cuadro:

Práctica Inteligencias Múltiples

Respecto a las inteligencias Interpersonal, la que se refiere a nuestra comunicación con los demás, e Intrapersonal, con la que somos conscientes de nosotros mismos, deberíamos hacer un hincapié especial, pues son las que gestionan el resto. Según algunos expertos pueden llegar a representar del 80 % al 90 % de nuestros éxitos porque, para que nos entendamos, ¿quién no se ha puesto nervioso en una presentación o se ha quedado en blanco? El saber controlar las propias emociones es clave.

Termina diciendo que la integración de contenidos, avances tecnológicos, descubrimientos neurocientíficos, competencias, son el reto de la educación de hoy, porque la pregunta fundamental hoy, en un mundo que cambia a gran velocidad es ¿para qué futuro educamos?