Te presentamos a Mario

Mario tiene 18 años y las ideas muy claras. Ha elegido la carrera de Ingeniería Informática como formación académica porque ni siquiera se imagina desarrollando otra profesión. Casi nació predestinado, le viene de herencia, su padre es informático, así que ha crecido jugando con los ordenadores “destripándolos” o probando cada opción, de hecho, más de uno se ha “quemado” bajo sus experimentos e investigaciones. Nadie nace siendo un gran cocinero, se aprende intentándolo, y él lo sabe bien.

Mario ha pasado la segunda quincena de julio realizando unas prácticas en el Departamento de Informática de una empresa aprovechando la oportunidad que le brindaba la Fundación Verón y ahora nos comenta sus impresiones. Allí ha tenido la ocasión de participar en el estudio que se está desarrollando para establecer un nuevo sistema de backup, pasando de una migración de datos físicos a la nube. Una conclusión híbrida permitiría aprovechar lo mejor de las dos soluciones, pero hay que evaluar, diseñar, probar, desarrollar… momento más interesante e ilustrativo no podía imaginar.  Aunque también le gusta el desarrollo de estructuras, confiesa que todo lo que concierne a la seguridad informática, le llama poderosamente la atención. Los últimos ciberataques sufridos en algunas empresas han puesto de manifiesto la importancia de este campo, porque todas sin excepción son vulnerables. Descubrir, indagar, saber, reflexionar.. por eso nunca deja de leer sobre lo que hacen los demás, es su forma de ir creciendo. Le gustan los números, pero al mismo tiempo es creativo. Una mente lógico-analítica con una mezcla de creatividad, es lo que le permitirá jugar con diseños, estructuras y programaciones para desarrollar su trabajo. Sueña con una vida estable, ordenada, segura, pero, como cualquier joven, quiere salvar al mundo, detectar la vulnerabilidad en el sistema de una gran empresa y corregirla, hacerla 100% segura es su meta.

ciberseguridadConocer de primera mano cómo es el backstage de una dirección de informática en una Compañía con muchísima actividad internacional, condición que presenta determinadas necesidades informáticas, su día a día, las incidencias, las soluciones, igual que lo hizo Dani el mes pasado, era un objetivo que sin la coordinación entre la Fundación Pandora y la Fundación Verón hubiera sido difícil de alcanzar, así que finaliza agradecido por la oportunidad y más motivado que nunca para estudiar.

Muy serio daba las gracias a todos los que se habían involucrado con él para que pudiera aprovechar al máximo sus prácticas. Ahí lo tenéis:

https://youtu.be/hIigUdGDp44

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