¿Te ha tocado alguna vez?

Las vacaciones de Navidad son una trampa. Es un periodo en el que entre fiestas familiares, fiestas con amigos, voluntariado, porque sí, aunque no se refleje en ningún estudio son muchos los jóvenes que echan una mano para hacer llegar un rayito de felicidad a quien lo necesita, compras, etc… el tiempo de estudio, ése que mágicamente se reduce muchísimo respecto a lo que habíamos imaginado, es valiosísimo. Así que no lo podemos desaprovechar.

Lo primero, sentido común, no existen fórmulas mágicas, así que la planificación es tu mejor baza.  Hazte con todo el material que necesites y organiza.

  • Recopila todos los apuntes y bibliografía que todavía tienes pendiente de conseguir
  • Prioriza: terminar trabajos, realizarlos, preparar exámenes…
  • Haz una previsión del tiempo con el que vas a contar de verdad, sabiendo que algunas mañanas no estarás al 100% o que habrá tardes que tengas que salir antes de lo previsto

Te conoces: los hay que estudian mejor por la mañana, porque están más despejados, otros se concentran mejor en la caída de la tarde porque ya no tienen nada pendiente… todo es muy personal, elige lo que se adapte a tí

Ahora, hazte un calendario, lo más real posible y ponte metas de manera que puedas visualizar los logros.

Si la motivación decae, intenta estudiar fuera de tu zona de confort, en bibliotecas, con amigos o con compañeros… ya sabes “la unión hace la fuerza”

La conclusión es que hay que aprender a combinar el tiempo de estudio con el ocio y el relax y tener la certeza de que, si todo falla (por supuesto, eso no te va a pasar), no te puedes rendir porque luego hay otra oportunidad.

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¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!