Sector

Educación y asistencia comunitaria

Localización

Escuela del Vidrio de Honduras. Aldea El Porvenir del Norte. El Progreso, Yoro Honduras

Presupuesto 2020 en euros

Este proyecto depende del proyecto Escuela del Vidro de Honduras y ésta asume los pequeños costes que pueda generar. 

Escuela de Madres y Padres

La Escuela de Madres y Padres nació, bajo el proyecto Escuela del Vidrio de Honduras, para concienciar a las familias de la importancia de la educación en el futuro de sus hijos y de ellos mismos, así como para realizar charlas y formaciones que ayuden a las familias a mejorar su calidad de vida. 

La Escuela de Madres y Padres realizan entre una y dos sesiones al mes en las cuales se dan charlas de orientación como igualdad y convivencia en el hogar, importancia de la educación para sus hijos, cómo afrontar conflictos en la familia etc. y se realizan actividades de artesanía para que los padres y madres puedan venderlas y tener un ingreso en sus casas.

Beneficiarios

Beneficiarios directos

Perfil:

Madres, padres o tutores de los jóvenes estudiantes de la Escuela del Vidrio de Honduras

Número:

80 madres y padres de familia aproximadamente

Beneficiarios indirectos

Perfil: 

  • Jóvenes estudiantes
  • Familias
  • Comunidades

Número estimado 320-400 personas entre niños, jóvenes y familiares

Colaboradores 2020

Nº de colaboradores: 4

Horas colaboradas: 75

Contexto

La falta de recursos de las familias hondureñas es la causa más directa del trabajo infantil en Honduras. Es una de las razones por las cuales muchas familias deciden no escolarizar a sus hijos o sacarlos de la escuela para que se pongan a trabajar. 

 

A cierta edad, los jóvenes terminan por ser un coste para sus padres y no un hijo al que hay que formar. Es muy normal ver en las calles a madres sentadas, haciendo que sus hijos vendan enseres a los conductores o limpien sus coches.

 

El nivel de alfabetización va en aumento, es un dato positivo, pero muchos de los adultos no cuentan con estudios o bien han cursado la primaria hasta 3º o 4º curso, habiendo salido de la escuela para trabajar y aportar a la economía familiar. 

Los adultos en las zonas rurales y comunidades que atendemos tienen un nivel de estudios bajo, habiendo cursado como máximo 3º o 4º curso del Ciclo Básico Común. Esto afecta directamente al empleo y a los ingresos que entran en la casa. Normalmente nos encontramos con perfiles de familias desestructuradas en los que hay un único responsable que lleva el dinero a casa, y que además es un ingreso inestable ya que no son trabajos con contrato y con dinámica temporal o por demanda.

 

Casi el 13% de la población hondureña no sabe leer o escribir (dato de 2018). Esta cifra aumentó un 1% de 2017 a 2018. La Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples 2018 da a conocer que el 12’8% de los hondureños mayores de 15 años no pueden leer o escribir y que los índices en las zonas rurales aumentan al 20’2%.

 

Además, según el INE  a partir de los 36 años aumenta, hasta alcanzar su máximo en personas de 60 años o más con un 34% de analfabetismo.

 

En datos del INE: Existe una marcada diferencia entre el 20% de los hogares con mayores ingresos y el 20% de los hogares con menos ingresos Los primeros perciben un ingreso per cápita de L 9.576 y los segundos de 469 lempiras al mes. Traducido a euros (1/26): Los primeros perciben 368’30 euros al mes – lo cual se corresponde con el salario mínimo del país-, mientras que los segundos perciben 18 euros al mes. 

 

La educación está directamente relacionada y por eso luchamos para que también los mayores tengan herramientas y puedan defenderse en un empleo mejor.