Los jóvenes que asisten a la Escuela del Vidrio y Hostelería en Honduras son fantásticos, es decir, normales, porque, dejémonos de cuentos, cuando tienes más o menos 15 años, y empiezas a soñar con tu futuro, y deseas crecer casi de golpe, y labrarte una vida en tu comunidad o en otra, ejerciendo una profesión u otra, los límites existen, pero nunca te parecen insalvables.

Ahora sitúate en una de las regiones más pobres de hispanoamérica, donde la violencia y la falta de recursos son tu realidad y no conoces otra, dónde tus opciones de formación son realmente escasas y el horizonte pinta un poco feo, soñar, sueñas, claro que sí, pero tienes la impresión de que se quedará en eso y no podrás siquiera luchar porque se hagan realidad. Ok. Pues no estás sólo.

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La Escuela del Vidrio y Hostelería, ubicada en la región de El Progreso, Honduras, imparte formación técnica en estas dos especialidades, para que jóvenes en riesgo de exclusión tengan otras expectativas, además, no se trata sólo de hacer el grado, sino de ir más allá. Por eso, se hace un seguimiento posterior que les ayude a incorporarse al mercado laboral, y si es necesario, se les concede un microcrédito para realizar estudios superiores o crear sus propias empresas, se imparten seminarios de todo tipo, se integran actividades de ayuda a la comunidad, y un sinfín de actividades,  porque, la verdad, es que si ellos crecen, su comunidad, también.

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En este momento hay más de 90 alumnos cursando sus estudios, hay ya tres promociones de graduados en la especialidad del vidrio y este año será la primera que acabe los de hostelería y turismo, es un orgullo.

Pero necesitamos todos los amigos y todas las ayudas que podamos conseguir para crecer, para mejorar, para perdurar. Así, la Fundación Verón en España no deja de trabajar en cualquier aspecto que brinde la posibilidad de dar un paso más. ¿Nos acompañas?