Becas universitarias

 

Tenemos la convicción de que toda persona tiene derecho a una educación avanzada que le haga poder desarrollarse a nivel personal y profesional. Desde que empezamos a colaborar y trabajar con la Asociación Amigos de la Escuela del Vidrio, pudimos observar que había jóvenes, que tras graduarse en la Escuela del Vidrio, tenían deseo de estudiar en la universidad. Resulta excepcional que jóvenes de este perfil en Honduras y con las circunstancias que viven, quieran estudiar una carrera universitaria, por lo que haberles inculcado el valor del esfuerzo para tener un futuro que sueñan y desean es algo de lo que nos sentimos orgullososEn datos de 2018 el 26% de los jóvenes estudiantes de la Escuela del Vidrio entraron a cursar una carrera universitaria. En 2019 recibimos  más solicitudes de estudios superiores y 4 de ellas provinieron de jóvenes mujeres, lo cual es un síntoma claro de mejora y avance social. 

 

Desde 2016, se ha apoyado con becas universitarias a tres jóvenes desde Fundación Verón. Pero en 2019, junto con la Asociación Amigos de la Escuela del Vidrio, pudimos además iniciar un protocolo de acuerdos con universidades para que apoyen con medias becas a los jóvenes que lo deseen, convirtiéndonos además en facilitadores. Asimismo, con la ayuda de maestros universitarios y otros colaboradores, se llevan a cabo acciones de orientación para que los estudiantes conozcan las posibilidades de acceso, las becas existentes por parte de las universidades y  existen sesiones de preparación para el examen de acceso a la universidad pública.

PRESUPUESTO 2021

4.091€

BENEFICIARIOS DIRECTOS

4

HORAS COLABORADAS

125

Nº DE COLABORADORES

4

Presupuesto original en moneda local es de 120.800 lempiras

*Cambio euro-lempira a fecha 21/12/2020 = 29,53

David Herrera

Estudia Ingeniería Agrónoma en la USAP – Empezó en 2016

«Estoy estudiando porque quiero ser un mejor emprendedor»

Greysi Cálix

Estudia Derecho en la UCENM – Empezó en 2020

«Estudio porque el futuro de mi familia depende de mi»

Nelson Herrera

Estudia Ingeniería Informática en la UTH – Empezó en 2019

«Estudio porque mi verdadera vocación es obtener lo mejor de uno mismo»

Juana Chávez

Estudia Administración y Desarrollo Empresarial en la UCENM – Empezó en 2020

«Estudio porque quiero que todos mis sueños se hagan realidad»

Onda de Impacto

 

A su vez, son beneficiadas:

-Las universidades y las empresas por el aumento de oferta de jóvenes entusiastas y con ganas de trabajar en su sector y por el avance que suponen en ambas, generando un impacto multiplicador. 

-También lo son sus familias gracias a la ayuda económica que suponen a corto plazo por el ahorro en la matrícula como a largo plazo gracias al rango de puestos que consiguen los becados.

– Así como sus comunidades por el ejemplo positivo que suponen las experiencias universitarias de los jóvenes.

Entorno socioeconómico, por tener a jóvenes preparados y responsables que mejoran la calidad de servicio de empresas o bien crean sus propios negocios.

-Entorno socioeconómico de la ciudad de El Progreso, gracias a la disminución de los niveles de pobreza, la mejora en la seguridad y la concienciación en valores familiares y de igualdad de género.

Contexto: ¿por qué este proyecto?

 

En Honduras la perspectiva vital es a corto plazo: a la supervivencia diaria; es por ello por lo que muchas veces se prioriza el trabajo, sea cual sea, a la educación, dada la inmediatez de ingresos requerida.  Culturalmente, son los padres y madres los que inculcan esta preferencia a sus hijos, por la falta de acceso a la educación y al conocimiento de los beneficios a largo plazo que ésta supone. Pues la falta de recursos de las familias hondureñas es la causa más directa del trabajo infantil en Honduras, siendo una de las razones por las cuales muchas familias deciden no escolarizar a sus hijos o sacarlos de la escuela para que se pongan a trabajar.  A cierta edad, los jóvenes terminan por ser un coste para sus padres y no un hijo al que hay que formar. Es muy normal ver en las calles a madres sentadas, haciendo que sus hijos vendan enseres a los conductores o limpien sus coches.

 

Casi el 13% de la población hondureña no sabe leer o escribir (INE, 2018). Esta cifra aumentó un 1% de 2017 a 2018. La Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples 2018 da a conocer que el 12’8% de los hondureños mayores de 15 años no pueden leer o escribir y que los índices en las zonas rurales aumentan al 20’2%. Además, según el INE a partir de los 36 años el analfabetismo aumenta, hasta alcanzar su máximo en personas de 60 años o más con un 34% de analfabetismo. 

 

Más allá de la perspectiva educativa, hay muchos temas con los que no se familiarizan los parientes debido a la brecha generacional y digital, pero resultan vitales para el desarrollo de una convivencia igualitaria y segura para todos.  De aquí nace la Escuela de Madres y Padres, un proyecto especializado en su formación para que puedan educarse y concienciarse de las necesidades educativas y sociales de sus hijos. Poco a poco, con los años, al ir implicando más a las familias con la educación de los jóvenes, hemos ido incluyendo talleres de desarrollo profesional, para que puedan generar ingresos para el hogar.

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