Literatura, Historia, Arte, Música, Filosofía, Lengua, Religión, ¿no son esencia de lo humano?

Y, por eso mismo, ¿deben quedar fuera de los planes educativos? Hace años la educación en el mundo occidental, me circunscribo a él porque es el que conozco, optó por formar, más que por educar, para favorecer la integración en el mercado de trabajo, es decir, crear fuerza de trabajo efectiva, ¿Tipo de trabajo? El tecnócrata. No hace falta que pienses, que cuestiones, eso hazlo en tus ratos libres, si te apetece, sólo hace falta que sepas lo que haces… sin criticar.

Arrinconar la cultura y el pensamiento crítico porque con un clic tienes acceso a todo tipo de información, ha hecho que el ciudadano no sea capaz de distinguir la verdad de la demagogia. Para colmo se ha dejado la educación en manos del poder político, nos equivocamos, a él le compete garantizar el derecho a la educación y defender la igualdad de oportunidades, pero no el derecho a determinar qué es verdadero o falso. Así llegamos a ocultar o manipular la historia o el lenguaje hasta convencernos, por ejemplo, de que decir “todos” excluye al género femenino y lo correcto es decir “todos” y “todas”.  ¿Eso es igualdad? Sin comentarios. Hablamos de que vivimos en la “sociedad del conocimiento” gracias a Internet, que por cierto cada vez está siendo más políticamente controlado en sus contenidos y menos libre para ¿protegernos?, en lugar de la “sociedad de la información”. El conocimiento es la información asimilada, no sólo el dato, es lo que se integra en nuestra visión del mundo, que crece, da frutos, produce nuevo conocimiento. La mera información es reproductiva, pasiva, el sujeto hace un “corta y pega” pero no la hace suya.

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Luego está el manido “¿para qué sirven?” en un mundo en el que la rentabilidad económica a corto plazo es el primer objetivo. Aceptemos la premisa, pero así ¿cómo se avanza? Porque nos hemos olvidado, por ejemplo, de que la filosofía es la primera que se plantea estudiar la realidad de un modo analítico, con método; de que el lenguaje es la base de la comunicación científica, o generaremos estupendos especialistas incapaces de compartir sus conocimientos; de que el arte ha creado mil modos de comunicación, como la imagen, la música, el cine; de que la Historia nos permite conocer el de dónde venimos y entender las diferencias con los otros para así respetarnos todos. Sin conocimiento del pasado ¿se puede diseñar un futuro justo? ¿Qué sientes cuando tratas a un enfermo de Alzheimer, por ejemplo, con la sensibilidad intacta y la memoria perdida?  

El “saber humano” que hoy despreciamos, lo vamos a echar cada vez más en falta, a medida que la desorientación, la manipulación y el nihilismo, contra los que todo el saber instrumental del mundo nada pueden hacer, nos vaya deshumanizando.

Hay un interesantísimo vídeo realizado por la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, titulado “the heart of the matter” (= “lo esencial”) en el que intervienen profesionales de diferentes disciplinas: arquitectos, profesores, actores, jueces, directores de cine… que, aunque se circunscribe al ámbito americano, no deja de ser ilustrativo. Merece la pena, de verdad.