La magia de las bibliotecas universitarias en la era digital

Las bibliotecas siempre han tenido el propósito de reunir todo el conocimiento del que fueran capaces, compartirlo y convertirse en herramienta para … sueña, aquí el límite lo pone la capacidad humana.

Hoy el significado no ha cambiado en absoluto, pero la era digital ha permitido que el foco no se centre en el mantenimiento y conservación de las colecciones físicas, sino que el espacio se priorice en función de las necesidades del usuario, que actualmente tiene distintas formas de adquirir conocimiento. Asumir esta realidad ha hecho que la arquitectura bibliotecaria innove para crear zonas en las que sea posible aislarse, leer, estudiar, trabajar… con los dispositivos personales o con los que la biblioteca ponga a disposición, o también todo lo contrario, interactuar física o electrónicamente con quien forme parte de tu proyecto.

La arquitectura de la biblioteca universitaria en la actualidad requiere una gran flexibilidad, con unas instalaciones técnicas sobresalientes respecto a conectividad, absorción acústica, iluminación, equipos audiovisuales … que permita acoger áreas silenciosas o trabajar en grupo, crear un laboratorio digital y, por supuesto, con acceso a los fondos físicos del lugar en el que se ubica o con los digitalizados por un número fabuloso de bibliotecas.  Socializar también es importante y, si antiguamente se desligaba absolutamente del proceso de aprendizaje, y sólo las cafeterías permitían una comunicación compartida, hoy, se procuran áreas donde en un ambiente más parecido a lo que sería un salón de casa, continúas enriqueciéndote, dando lugar a una nueva experiencia de vida bibliotecaria.

Las bibliotecas universitarias de la era digital han pensado en todo, desde mobiliario móvil para dar versatilidad a los espacios, al empleo de los recursos energéticos de la forma más eficiente posible. Adaptaciones y nuevas creaciones son de una belleza increíble. Os adjuntamos varios ejemplos sorprendentes y atrayentes, una pequeña selección, para demostrar el increíble esfuerzo  que estas “viejas instituciones” están haciendo para convertirse en espacios que van mucho más allá del libro.

Sólo hemos elegido tres, cada una responde a un modelo diferente, pero la vanguardia en cuanto a continente y contenido no os dejará indiferentes. No hay más que un caramelo por problemas de espacio, pero nos hemos quedado con las ganas de mostraros muchos más.

Aquí están: Philological Library, Berlín; Chicago Mansueto Library; Hunt library, North Carolina State University,

La biblioteca de Filología de Berlín diseñada por Norman Foster, tiene además forma de cerebro.
Biblioteca de la Universidad de Chicago
En Carolina del Norte
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