La barbería de Franklyn cada vez está más afianzada, crece y tiene ya una clientela estable. Pero Franklyn no se acomoda y poco a poco va introduciendo reformas, mejoras, no sólo para dejar guapos a quienes se ponen en sus manos, sino para que cuenten con más servicios que aumenten el atractivo del local.

Con mentalidad emprendedora, nuestro ex alumno de la Escuela del Vidrio, ha invertido en hacer un “lavado de cara” a su peluquería: pintando, cambiando los espejos, incluyendo una silla para niños, renovando el área de espera con un juego de sofá, televisión y hasta wifi. Algo que creo que no es muy habitual por allí.

Sigue siendo un local modesto, por supuesto, pero sus ganas, su apuesta, su seguridad, nos inspira, y nos gusta hablar de aquéllos que como él ,con un microcrédito, son capaces de dar un nuevo rumbo a sus vidas. Ahora Franklyn es un activo de su comunidad que incluso tiene un ayudante. Su historia es afrontar el futuro peleando con las miras cada vez más altas, es un cambio de perspectiva, y le deseamos toda la suerte del mundo, aunque  siendo como es, sabemos que ya nada le parará.

Graduación Franklyn

Pero, ya que hemos hablado de rumbos, y aunque es más difícil contactar directamente con él, sabemos que Carlos Odair está trabajando en un crucero con base en Dubai. Era su sueño, después de finalizar su formación en la Escuela del Vidrio, la Fundación le ayudó a realizar además un curso de cocina, inglés y, por supuesto, marino, cuyos certificados le han posibilitado el trabajar en lo que quería. Carlos ha conseguido así mantener a su familia, que ha sido el motor de su progreso. Es fantástico.

crucero

La juventud de El Progreso (Honduras) es uno de los mayores retos de la Fundación Verón, pero no como utopía, sino con nombres y apellidos, con vidas plenas, para evitar que caigan en la pobreza crónica, en redes de maras… En definitiva, dar cuenta de casos como éstos para animaros a colaborar, es un placer.