Diario 27: Storie Time 2.0

Empezamos el año con frases que hemos ido guardando en el tintero en los últimos meses. 

Hace poco fui con Alen y con María a un coloquio que hacían Coco Dávez, Jacobo Bernagueche y Simón Partal, Coco es artista y tiene un podcast muy bueno que se llama “Participantes para un delirio” y Jacobo y Simón son escritores. 

Entre los tres han montado unos retiros artísticos que tienen muy buena pinta, los hacen dos veces al año y yo siempre que lo veo me da mucha envidia. 

En fin, que daban una charla en un centro cultural de Madrid y allí que fuimos. Hablaron sobre sus últimos trabajos, de la relación entre unos y otros y fue muy entretenido.

En un momento dado Jacobo, hablando de su libro dijo: “Las personas que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir” 

Siguiendo por esta línea Simón dijo, dando por hecho (frase que yo guardé en mis notas con muchísimas interrogantes): “El sufrir es un privilegio también” 

 

El escribir sobre lo que sufres es un privilegio, porque significa que algo de tiempo puedes dedicarle a la vida contemplativa, pero. El sufrir sin interrupción o sin saber que estás sufriendo porque simplemente estás sobreviviendo, es normal y lo tenemos todos los días en este mundo. Otra cosa es que quieras verlo, en mi opinión. 

Luego Jacobo habló de las pasiones y del amor y comentó que el deseo hay que gestionarlo y que no hay nada peor que la pasión para la vida cotidiana, que podía ser demoledora. 

No hay cosa que me recuerde más a Honduras que la mezcla de pasión, religión y sufrimiento. Es instantáneo. 

No conozco un sitio donde se vivan más las pasiones (y que estas no sean demoledoras), donde la religión signifique todo y donde el sufrimiento muchas veces sea una constante silenciosa, callada y muchas veces ironizada hasta decir basta. Sé que hay muchos, sé que la pobreza es lo que tiene y que esta mezcla no solo se encuentra en este rincón del mundo. 

Me gusta mucho ir a estos coloquios porque me encanta entender a los artistas y los escritores que leo y que consumo, pero luego siempre hay una parte de mi que se queda a medias, desencuadernada (el otro día leí esa expresión y me encantó) nunca voy a tener las hojas como el resto, nunca va a ser la misma historia, porque me paso el día pensando en la otra parte del mundo y en cómo hacérosla llegar. 

Y, aunque me guste mucho escribir, creo que este 2024 me voy a pasar un poco a formato video. 

Hablando de formato video… Has visto ya nuestro documental? 

JÁ!

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