Jorge ha pasado tres meses en Honduras ayudando a poner en pie todo lo referente a la administración de LAHAT, un taller donde los alumnos graduados en La Escuela del Vidrio aprenden mediante la práctica la gestión y organización de una microempresa. No ha sido fácil, era su primera experiencia y, desde luego, marca un antes y un después en su percepción del mundo.

Llevaba un plan de acción estructurado, con objetivos concretos, con unas metas a alcanzar, pero, el tiempo que requiere cada actividad y su realidad, cuando uno vive Honduras, cambian tu perspectiva. Un país espectacular, una gente encantadora y, sin embargo, una violencia y corrupción que dificulta las relaciones sociales y de emprendimiento, porque o eres rico o eres pobre, no hay más y, cuando eres pobre, poder abrirte camino se hace muy, muy cuesta arriba. Suma que no tengas formación ni acceso a ella, que nadie te financie, aunque sea un poco, para poder establecerte, que no tengas relaciones para vender tus productos o servicios, es una difícil situación por describirlo suavemente.

Jorge ve un país lleno de oportunidades pero inmovilizado socialmente y se lanza a colaborar en todo lo que le es posible, desde clases de inglés hasta cursos de planes de negocios. Entiende que La Escuela del Vidrio se ha convertido para sus alumnos en su segunda casa, donde se sienten seguros, donde les encanta estar y pasan horas más allá de su horario escolar. Es, no sólo su centro de formación, sino dónde estar entre amigos. Además colabora con el centro de Loyola y se traslada desde El Yoro a San Pedro Sula en varias ocasiones. En este tiempo también ha tenido ocasión de viajar un poco por el país y disfrutar de la calidez de sus paisajes y su gente.

Ha vuelto satisfecho, sobre todo por la certeza de haber sido útil a otros, sintiéndose realizado, en cierto sentido, completo. La verdad es que cuando un voluntario emprende el camino de regreso siempre habla de la felicidad que reporta ayudar a los demás, de lo que se aprende, de lo que se crece personalmente. Sin duda, se viven situaciones muy intensas y marcan.

Desde aquí queremos darle las gracias por su dedicación, por su capacidad de adaptación, por su compromiso y por contarnos con tanta naturalidad situaciones un tanto compleja.